Escuchando The Marvelettes y soñando con la Vespa azul. "I want a guy...", las oigo cantar. Es tan vibrante y encantador que a veces no sé cómo no me sorprendo bailando en mitad del salón, llevada por el delirio maravilloso del soul.
"It's my generation!".
Supongo que soy un poco friki. Sigo soñando con París y el café de Flore, lleno de artistas. Cenaría crepes con champiñones, huevos y queso, como solía hacer. Había una brasserie por la que, sin motivo aparente, un gatito doméstico se paseaba campante entre las piernas de los comensales. No sé muy bien qué me indujo a pensarlo, pero me resultó de lo más francés, y lo hubiera anotado en un cuaderno de notas para un nuevo guión de haberme tratado de François Truffaut o de alguien parecido. Cuando fui no estudiaba cine ni había hecho nunca de flaneur como Baudelaire. Me encantaría definirme como flaneur aficionada. Suena moderno a la par que poético. "Suelo salir a la calle a empaparme de su ruido y sus sustancias. De las babas de los vagabundos borrachos, de la basura chorreante y también de las risas blancas de los niños y sus pompas de jabón. De las señoras cargadas de compras y de las palomas en celo". Eso diría si fuese una artista con la mirada tras unas gafas de sol redondas y sentada en el café de Flore con un cuaderno de notas. Lamentablemente, como todo en la vida, requiere su tiempo, y si algún día llegan a considerarme artista, me alegraré inmensamente por ello. De momento soy la chica que estudia CINE...

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